EL CULTIVO QUE MEJOR SE ADAPTA AL NUEVO CLIMA

En un contexto de mayor variabilidad climática y presión sanitaria, el girasol vuelve a consolidarse como una alternativa estratégica en los planteos agrícolas. Durante una jornada técnica en el norte bonaerense, se destacó que el cultivo no solo mejora márgenes, sino que aporta estabilidad productiva frente a escenarios restrictivos. Su rusticidad, mejor adaptación al estrés hídrico y buena performance en ambientes variables lo posicionan como una herramienta clave dentro de las rotaciones. Además, el crecimiento del mercado y los niveles récord de molienda refuerzan su atractivo económico. El girasol compite cada vez más con la soja en determinados lotes y mejora la estructura del sistema agrícola al diversificar riesgos. Especialistas señalaron que el desafío actual es ajustar manejo y genética a los nuevos ambientes productivos para capturar todo el potencial. Integrar decisiones técnicas y planificación será fundamental para sostener rindes en campañas climáticamente exigentes.