ROTACIÓN ESTRATÉGICA Y COBERTURA
En una visita a la cabaña La Galesa, Lucas Alanis, encargado del área agrícola, detalló el planteo productivo de un campo que transita su cuarta campaña de
En una visita a la cabaña La Galesa, Lucas Alanis, encargado del área agrícola, detalló el planteo productivo de un campo que transita su cuarta campaña de
El sorgo vuelve a ganar lugar en muchos campos argentinos, sobre todo en planteos mixtos y en ambientes donde otros cultivos tienen más riesgo. Un relevamiento de regionales de Aapresid muestra que la superficie se mantiene estable entre 700 mil y 800 mil hectáreas, con picos cercanos al millón de hectáreas en campañas complicadas para el maíz.
Productores y técnicos destacan su rusticidad y su capacidad para sostener rendimientos en lotes difíciles, como bajos anegables o suelos arenosos. En esos ambientes se logran rindes de 3 mil a 4 mil kilos, aunque en mejores condiciones el cultivo puede superar los 6 mil kilos en secano.
En sistemas ganaderos también mantiene un rol fuerte como sorgo forrajero, con producciones cercanas a 50 mil kilos de materia verde para silo.
La mejora genética y el manejo temprano ayudan a reducir problemas como plagas o malezas. Con buena planificación, el sorgo aparece como una alternativa sólida para diversificar rotaciones y estabilizar la producción.
La planificación temprana del manejo de malezas se vuelve cada vez más clave para sostener la productividad agrícola. Especialistas advierten que anticiparse al problema permite diseñar estrategias más eficientes y reducir los costos del control en los cultivos.
El ingeniero agrónomo Eduardo Cortez explicó que cuando el productor actúa antes de la emergencia de las malezas logra mejores resultados técnicos y económicos. En cambio, intervenir cuando el problema ya está instalado reduce las opciones de manejo y aumenta los costos.
Además, planificar con tiempo permite asegurar la disponibilidad de insumos y evitar pagar precios más altos por productos que pueden escasear durante la campaña.
Entre las principales amenazas aparece el avance del yuyo colorado, una maleza que cada año suma resistencia y superficie. También crece la preocupación por distintas gramíneas que empiezan a complicar los planteos agrícolas.
Por eso los especialistas insisten en reforzar el manejo integrado, combinando rotaciones, monitoreo del lote y uso estratégico de herbicidas para anticiparse a los problemas.
La Secretaría de Agricultura confirmó que en la campaña 2025/26 la superficie de soja caerá a 17,5 millones de hectáreas, un 2,8 por ciento menos que el ciclo anterior. El maíz sigue ganando protagonismo, impulsado por mejores márgenes y rendimiento. Aun con la baja, la soja mantiene una de las áreas más altas de los últimos años. La cosecha 2024/25 alcanzó 51,1 millones de toneladas, el volumen más grande en seis campañas. El Gobierno proyecta exportaciones por 12,3 millones y una leve suba en la industrialización.
La guerra comercial entre Estados Unidos y China reconfigura el mapa mundial de la soja, mientras el agro argentino vive una campaña con rindes históricos pero ventas lentas. El maíz avanza con niveles récord y el trigo podría igualar su mejor marca. Sin embargo, las decisiones comerciales se frenan ante la incertidumbre externa. En soja, la demanda exportadora sostiene precios altos, aunque el conflicto aceitero agrega tensión. En paralelo, Brasil y Rusia capitalizan los mercados, y el biodiésel asiático mantiene firme la demanda de aceites vegetales.
Luego, la semana pasada, en la encuesta SEA que elabora CREA de manera cuatrimestral, quedó registrado que un tercio de los productores incluirá trigo en su rotación agrícola, el mayor porcentaje desde que la entidad realiza estos relevamientos. De acuerdo con la perspectiva de la bolsa de comercio de Córdoba, se prevén implantar 1,75 millones de hectáreas en la jurisdicción mediterránea, un 3% por encima del ciclo previo y un 56% más que el promedio histórico medido por la Bolsa (2006-2024). Así, “la siembra 2025/26 sería la mayor en la historia de Córdoba”, las fuertes lluvias que han dejado un “colchón” de agua ideal para avanzar con siembras invernales.