La campaña maicera 2023/24 es la cuarta consecutiva que registra la aparición del carbón de la panoja en la zona central del país. Se trata de un hongo que provoca un impacto directo sobre el rendimiento y su incidencia viene en aumento. De acuerdo con los datos históricos, este hongo estuvo ausente de los lotes maiceros por unas 80 campañas y reapareció en el ciclo 2020/21, cuando sus últimas presiones patológicas databan de 1935/40. Desde el momento de la primera detección en 2020/21, hay algunas certezas sobre esta enfermedad. La patología es de ambientes templados, no es típica de observar en siembras tardías y se caracteriza por la necesidad de suelos secos. Roberto De Rossi, fitopatólogo de la Universidad Católica de Córdoba, advirtió que “los primeros focos los pudimos ver en una zona bastante cerrada de producción. Desde allí comenzamos a hacer los primeros trabajos en un radio de 80 a 100 kilómetros del foco cero y ahora, la enfermedad está presente en cinco provincias”. Sobre el manejo de esta enfermedad, el especialista sostuvo que la mejor solución concluyente, hasta ahora, es el manejo integrado de enfermedades. “Lo primero es elegir genética que haya sido probada con alta presión de la enfermedad y no hacer monocultivo de maíz. Pensar en el tratamiento de semilla, aunque no hay tratamientos registrados que la puedan controlar”. Al momento de la cosecha, aconsejó detectar los focos dentro del lote. Entonces, al momento de tomar la decisión de cosecha, ese lote afectado debe ser el último en trillarse, para evitar la diseminación de las estructuras de resistencia que permanecen mucho tiempo en el suelo.
