Irlanda propone matar unas 200.000 vacas para reducir sus emisiones de carbono, a razón de 65.000 por año y durante un periodo de tres años. Tomaría semejante decisión para cumplir ambiciosos objetivos ambientales. La movida tendría un costo para el contribuyente estimado en 600 mil euros. Desde Dublín entienden que de ese modo lograrán reducir las emisiones en el campo en una cuarta parte hacia 2030, dentro de un plan que pretende llegar a 2050 con cero emisiones de carbono en el país. Para eso, se interpreta que el 10% de todo el ganado en Irlanda tendría que ser «desplazado» en los próximos años. Organizaciones como Greenpeace dicen que la ganadería es responsable de la emisión de hasta 14,5% de los gases de efecto invernadero. No está alejado de la realidad, lo que sorprende es que no se presta la misma atención a lo que generan autos, trenes, barcos y aviones. Es decir al 85.5% del problema o gran parte de él.

