La cosecha de soja comienza a tomar ritmo y varios productores y asesores del agro compartieron los resultados obtenidos durante la recolección de algunos lotes, y los valores son alarmantes: en todos los casos, menos de 10 quintales por hectárea, cuando el promedio histórico en esas zonas supera los 30. Para peor, sigue creciendo la preocupación por la calidad: las vainas y los granos no terminaron de formarse o llenarse como deberían, por lo cual se descuentan pérdidas de precio a la hora de entregarlos a la industria exportadora, y también significa un problema para la próxima siembra, en el caso de aquellos que pueden hacer uso propio de semillas.

