UN PASTO QUE CUIDA EL AMBIENTE

La rentabilidad es importante en cualquier emprendimiento, pero debe tejer lazos con el ambiente y la equidad social y económica. Para la agricultura dos desafíos penden sobre ella: producir alimentos en cantidad, nutritivos y sanos, por un lado; y hacerlo sin comprometer los recursos naturales que se ponen en juego en cada producción. El pasto Vetiver, que tiene como base un cultivo asiático cuyas propiedades son la restauración de suelos agredidos por el salitre, recuperación de territorios sometidos a inundación por años, estabilización de suelos irregulares o en pendiente y absorción de aguas residuales de diversas actividades. Sus extraordinarias propiedades se amparan en una enorme capacidad de crecimiento y de generar biomasa, ya que la planta produce 100 t/ha/año de materia seca y a las doce semanas de edad, al momento del máximo de su ciclo de crecimiento, es alrededor de 30,7 t/ha. Para esto, una hectárea de vetiver consume 21 mm de agua/ha/día para una densidad aproximada 80.000 plantas/ha. Es un eficiente descontaminante de sustancias pesadas como N, K, P, Ar, Ca, Mg, Pb y Cd, en tanques sépticos, corrales de engorde, mataderos y lagunas de desperdicios.

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