El mercado inmobiliario rural argentino cerrará el 2024 con un crecimiento destacado tras años de estancamiento. El índice Incair, que mide la actividad del sector, alcanzó 65,9 puntos en noviembre, su máximo histórico desde 2013. Este repunte se atribuye a la estabilidad política y cambiaria, que ha fomentado consultas y operaciones.
Según la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR), la alta demanda y la limitada oferta de campos, especialmente en la Pampa Húmeda, han impulsado precios y dinamizado las inversiones. En 2024, se transaron cerca de USD 500 millones en tierras, con un creciente interés de inversores locales e internacionales.
Para 2025, el sector espera más crecimiento, apoyado en factores climáticos favorables y una economía estable, consolidando al mercado rural como un activo clave y diversificado para nuevos y tradicionales jugadores.


