Rubén Paesani comienza declarándose como «venido de otro palo». Entró en la ganadería para buscar paz mental a la salida de la pandemia. Con el asesoramiento de la familia Ojea Rullán obtuvo varios premios en las exposiciones más importantes y cada vez se entusiasmó más para seguir invirtiendo en esta genética que le brinda una gran velocidad para avanzar.
