Un reciente estudio del INTA Oliveros destaca el rol estratégico de las leguminosas en los cultivos de cobertura para potenciar el rendimiento del maíz. La investigación, liderada por especialistas en manejo de suelos, confirma que la inclusión de especies como la vicia villosa permite fijar nitrógeno de forma natural, mejorando la disponibilidad de nutrientes para el cultivo siguiente. El informe sugiere que esta práctica no solo optimiza el balance biológico del lote, sino que permite reducir la dependencia de fertilizantes químicos.
Los ensayos determinaron proporciones específicas según la fecha de siembra: para maíz temprano se recomienda una mezcla de setenta por ciento de vicia y treinta por ciento de centeno. En el caso de siembras tardías, la ecuación ideal es del cincuenta por ciento para cada especie. No obstante, los técnicos advierten sobre la importancia de monitorear el consumo de agua en el perfil del suelo, especialmente en zonas con menores probabilidades de recarga hídrica.


